El ocaso de un titán

La legendaria compañía estadounidense de  guitarras Gibson se declaró en bancarrota este martes después de años de lucha contra las deudas, que ya se venian rumorando hace varios meses. Se trata de aproximadamente 500 millones de dólares adeudados y de un plan de reorganización de su negocio de instrumentos musicales bajo la propiedad de los acreedores de  un negocio que está en caída libre porque las guitarras se ven como algo del pasado.

Todo empezó a sonar mal cuando en la capital de la música estadounidense el director financiero de la sociedad renunció sin llevar  ni siquiera un año en el cargo.

Por estas razones la empresa decidió declararse en bancarrota y de esta manera realizar una reestructuración, la compañía controla el 40% del mercado de las guitarras eléctricas con un precio superior a los 2.000 dólares. Henry Juszkiewicz, su consejero delegado, admite que todos los esfuerzos que han hecho en el último año para reconducir el negocio han fracasado. Ahora su plan pasa por revivir lo que sabe hacer: diseñar y fabricar guitarras de calidad.

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